Problemas de un campamento de verano… y sus soluciones

Tranquilos, estamos exagerando. En realidad podríamos llamarlo “pequeñas inconveniencias” que pueden tener los niños, pero no ningún problema serio. De hecho, los campamentos de verano tienen precisamente la ventaja de ofrecer a los más jóvenes un ambiente de libertad y diversión pero en el que todo está perfectamente bajo control. Como en el caso de nuestro campamento multiaventura.

Aún así, los chavales van a encontrarse con problemillas que quizá en su día a día en la ciudad no existan. Esto no es necesariamente negativo, ya que este es otro de los grandes beneficios de los campamentos de verano, y es que se tienen que enfrentar por sí mismo a situaciones, madurar y tomar la decisión que crean correcta. Te presentamos algunos de estos pequeños dramas del campamento.

Problemas de un campamento de verano“¡Hay que hacer la mochila!”

Lo primero es lo primero, y antes incluso de partir, ya hay tareas pendientes. Dado que ellos son los que van a utilizar la ropa y los objetos de la mochila, ellos también deberían colaborar al hacerla, nada de que todo esté preparadito la noche anterior. Así también serán conscientes de lo que llevan y de lo que tendrán a mano mientras estén allí.

“¿Pero y la consola?”

El drama clásico. Tras un curso entero jugando a videojuegos o utilizando el smartphone con juegos y aplicaciones de mensajería, llega el momento de ir a un campamento en el que, normalmente, los aparatos tecnológicos están limitados. Pero tranquilos, que el drama dura muy poco tiempo y se cura solo. A los tres días, después de estar constantemente practicando deportes de aventura, visitando lugares increíbles y jugando con sus amigos, los “cacharritos” habrán dejado de ser importantes.

“¡Está jarreando y me he puesto perdido!”

Ah, esto nos lleva de vuelta al punto inicial, el de hacer la maleta. Si todo hubiera ido correctamente, la mochila iría perfectamente equipada con ropa todoterreno, capaz de aguantar desde el sol más abrasador hasta la lluvia más torrencial, sin olvidarnos del barro y todo lo que en la naturaleza puede ensuciar. Y, desde luego, debe haber ropa de repuesto para situaciones como esta, en la que tu hijo sabrá que en tal o cual bolsillo tiene esa camiseta limpia extra para cuando necesite cambiarse.

“¡No encuentro mis pantalones favoritos!”

En los campamentos, con habitaciones comunes y con literas, es bastante normal que la ropa de todos los chavales se mezcle esparcida por el suelo, entre levantarse, elegir, salir, cambiarse, ir al baño… lo raro sería encontrar algo. Por eso resulta fundamental que todas las prendas se marquen individualmente. Todas, sin excepción. ¿Una pesadilla? Puede ser, pero así nos ahorraremos confusiones y pérdidas. Y volvemos a otro drama que se puede solucionar primer paso. Quién iba a decir que tantas cosas dependían de hacer la maleta.

Problemas de un campamento de verano“¡Pero esto es poco dinero!”

Aunque en los campamentos todo suele estar incluido, tanto las actividades como las comidas, siempre es recomendable dar a los niños algo de dinero suelto, para pequeñas compras o caprichos y, por supuesto, en caso de emergencia. Al chaval puede que le parezca poco. Ah, que aprenda a gestionarlo. Desde luego, encárgate de que sea lo suficiente, pero a partir de ahí él tendrá que decidir en qué gastarlo, y si merece la pena comprar esa bolsa de chucherías a cambio de traer unos regalos más feos para toda la familia.

“¿Ya se acaba?”

En efecto, de todos los problemas de un campamento de verano, este suele ser el más grave de todos: que se termina. Al final están más que acostumbrados al ritmo diario, a las increíbles actividades y a sus nuevos amigos, y lo último que querrán será volver con sus padres, sus cacharros tecnológicos y su ropa ordenada. Para solucionar esto poco se puede hacer excepto mantener el contacto con los demás participantes el resto del año, y desde luego, esperar al verano siguiente. ¡Qué lástima!