Beneficios de ir de campamento de verano

Se acerca ese momento en el que todas las familias se plantean los beneficios de ir de campamento de verano. El final del periodo lectivo está a la vuelta de la esquina y ello revela las dos caras de la misma moneda: los niños, deseando que llegue ya; los padres, horrorizados ante la idea de niños 24/7 en casa. La pesadilla.

Por eso surge la opción de apuntarlos a un campamento de verano. Pero en poco tiempo empiezan a surgir las dudas: ¿será buena idea? ¿les van a cuidar bien? ¿sabrán desenvolverse solos? ¿van a aprender muchas cosas? Que no cunda el pánico. La respuestas a todas esas preguntas es sí. Ir a un campamento de verano, como nuestro campamento de verano en Andorra, es siempre una experiencia positivísima. ¿Y cuáles son esos beneficios de ir de campamento de verano que obtienen los niños? Te explicamos algunos.

Beneficios de ir de campamento de veranoConocen nuevos lugares: Vamos, que hacen turismo. Ya sabemos lo mucho que nos encanta a todos hacer turismo, y los niños no iban a ser menos. No sólo conocen el lugar en el que se encuentra el campamento, sino que también suele haber excursiones programadas a otros pueblos o lugares relevantes cercanos. Ver mundo es algo que enriquece y el niño comenzará a hacerse una idea de lo grande que es este planeta que habitamos.

Están en contacto con la naturaleza: La ciudad está muy bien para el día a día y los más pequeños tienen todo lo necesario al alcance, pero en ocasiones conviene volver a retomar el aire fresco. Que se olviden de cemento, aceras y coches y cambiarlos por montañas, ríos y caballos, pasar del gris al verde. Te sorprendería la cantidad de veces que los niños no saben de dónde vienen los huevos o cómo es una vaca, por ejemplo. Ese tipo de conocimiento es también esencial.

Se divierten: Claro, ¡cómo no! Una de las promesas principales para los chavales. De repente se encuentran con un montón de nuevos amigos, no necesariamente los de siempre del cole, y cada día está plagado de actividades interesantes: juegos, talleres, excursiones, obras de teatro, deporte… en un campamento no hay tiempo para el aburrimiento, literalmente. Y, como todos sabemos, lo que un niño tiene que hacer es divertirse.

Se enfrentan a la libertad: Controlada, sí, pero en un campamento los padres desaparecen y hay ciertos ámbitos en los que los niños tienen menos restricciones. Por eso los niños aprenderán a medir (o comprobar más tarde) las consecuencias de sus decisiones, del mismo modo que aprenderán a expresarse cuando necesiten ayuda ante algún imprevisto con el que nunca se habían encontrado. Porque la libertad implica también responsabilidad y tienen que saber gestionarla.

Beneficios de ir de campamento de verano

Aprenden a convivir: En primer lugar, con el resto de niños. Así, actividades que en casa están tan controladas y automatizadas como desayunar, ir al baño o meterse a dormir, se convierten en una nueva experiencia ya que se hacen acompañados de unas cuántas personas más. Y surgen los turnos, los atascos, las tiranteces. En definitiva, necesitan aprender sobre respeto, tolerancia y compartir. Pero no sólo entre ellos, sino también con otros adultos. De repente surge otra figura de autoridad que no son los padres y a los que también hay que obedecer. Toda una lección de convivencia.

Aprenden nuevas habilidades: Ya sea la perfección de un deporte o la práctica de un idioma, pero los campamentos temáticos son cada vez más frecuentes. Por ejemplo, también hay los musicales o los de restauración de lugares. En cualquier caso, lo importante es que de esta forma aprenderán con el mejor de los métodos: aprender mientras te diviertes. Nunca falla, porque ya se sabe que sarna con gusto no pica.

¡Libertad para los padres!: Ya, ya, se supone que esta era una lista de beneficios de ir de campamento de verano para los niños, pero esta es una ventaja que nadie puede negar. Vosotros, padres, no giréis la cabeza, os estamos mirando. Fuera bromas, no es cuestión de querer deshacerse de los chavales, pero bien es cierto que muchas parejas agradecen ese par de semanas de despreocupación, tras un curso entero dedicados por completo a ellos. Así, a la vuelta retomarán a sus hijos con las pilas bien cargadas. Y no hay que sentirse mal por ello, ¡tenéis toda la razón!